
Primera prueba de fuego, partido estrella de la pretemporada madridista y vara fiable con la cual poder medir la salud futbolística de los blancos de cara a una temporada que se encuentra a la vuelta de la esquina.
Así, con todos estos elementos: fuego, estrellas y varas de medición las primeras conclusiones no pueden ser mas halagüeñas para el aficionado madridista.
El Real Madrid ha competido, convencido y, sobre todo, vapuleado a todo un Milán que, como el conjunto blanco, también está preconcebido para ser una escuadra campeona.
Con el pitido inicial dieron comienzo las hostilidades, batalla táctica por hacerse con el dominio del encuentro y primer mini punto para los blancos ya que la dupla franco – alemana, Lass – Khedira, controlaron en todo momento los tempos y ritmo del partido.
Las sensaciones globales que transmitía el Real Madrid eran muy positivas con una mejorada predisposición defensiva, respecto a anteriores partidos, y siendo capaz de llegar con suma facilidad a las inmediaciones del veterano Abbiati en el apartado ofensivo.
El Milán por su parte no podía seguir el ritmo y fogosidad con la que habían salido los madridistas y se dedicaron a “sobrevivir” de este primer aluvión merengue.
Transcurridos los primeros 30 minutos de juego era el turno para los rossoneros. Extraordinaria triangulación entre Nocerino, Cassano y Robinho que terminó en gol del brasileño igualando, de esta forma, el tanto conseguido por Di María minutos antes para los blancos.
Si en la primera parte el Madrid ganó a los puntos, la siguiente escena no tuvo color, el blanco impoluto de las elásticas merengues, desbordaban una y otra vez a una timorata defensa italiana que hacía aguas por todos sus frentes.
Únicamente el desacierto de los delanteros Madridistas evitó un resultado que podía haber sido de escándalo, más si cabe todavía, y que habría hecho justicia a tal superioridad.
No me gustaría terminar este Post sin antes insistir en la espectacular pretemporada que está realizando Ángel Di María y es que en esta macedonia de jugadores que ha preparado José Mourinho donde conviven desde un Cristiano hasta un Santo, el fideo es fundamental.
César Labrandero.