Las claves del clásico: duelo de estilos

Sigamos profundizando en el clásico. Nuestra siguiente parada será el gran debate que se generó acerca de la vistosidad y eficacia de uno y otro estilo de juego. Trataremos de dar algunas pautas tácticas para conocer con mayor detalle lo que nos ofrece uno y otro adversario.
Empecemos con el anfitrión, el F.C. Barcelona.
Bien es sabido por todos los amantes de este deporte que hablar de Barça implica acudir automáticamente a una formación táctica de 4-3-3 (triángulo invertido). Un equipo diseñado y creado para monopolizar el balón por las características físicas, técnicas y tácticas de sus hombres más importantes: Iniesta, Xavi, Messi.
Su principal y mejor argumento reside en: posesiones largas a uno o dos toques, dinamismo de sus futbolistas buscando asociación y capacidad de elección, es decir, el poseedor del balón debe elegir siempre la mejor opción de pase.
Pep Guardiola ha llevado hasta el extremo de la perfección este esquema del 4-3-3 introduciendo numerosas y variadas modificaciones tácticas. En caso de que el juego no sea todo lo fluido que se requiere por la acumulación numérica de jugadores por parte del rival, Leo Messi abandona su posición de extremo y se reubica como otro medio centro más, ayudando de esta manera al juego interior del equipo y quedando el brasileño Dani Alves como extremo.
Otro aspecto interesante y que me gustaría analizar es el relativo al inicio del juego. Cuando el rival dificulta mucho la salida de balón presionando en zona de tres cuartos, Sergio Busquets se incrusta entre los centrales haciendo de falso central. ¿Qué consiguen con esto? Poder iniciar el juego de cara. Se modifica su posición sobre el terreno de juego y se evita así que tenga la necesidad de tener que girar (con toda la dificultad que ello conlleva ante la presión rival) para poder comenzar a jugar.
Defensivamente es un conjunto al que, dada su monopolización sobre el balón en cada encuentro, normalmente le atacan poco por lo que sus centrales son expeditivos, rápidos y contundentes para poder abortar cualquier atisbo de peligro por parte del rival. La pareja que forman Puyol y Piqué han logrado una armonía cuasi perfecta y son muy difíciles de batir.
Turno ahora para el Real Madrid.
El equipo blanco por su parte maneja principalmente el mismo esquema táctico que su rival pero con inversión de triángulos, es decir, cuando el equipo defiende el triángulo que forman Xabi Alonso, Khedira y Özil, está en su posición natural, siendo Özil el vértice del mismo; en cambio, en fase ofensiva, se invierten las posiciones, uno de los dos medio centros defensivos adelanta su posición quedando el otro como vértice del triángulo.
A diferencia del equipo catalán, los madridistas conciben el juego como transiciones rápidas defensa-ataque, buscan llegar a la portería rival de forma más rápida y con el menor número de toques posibles, aprovechando de esta manera la extraordinaria capacidad de generar y aprovechar los espacios de sus tres atacantes: Cristiano Ronaldo, Higuaín, Di María.
Pieza clave va a ser el papel que desempeñe Mesut Özil, y es que, el joven alemán es el encargado de canalizar la fuerza motor del equipo, generado por la dupla Xabi Alonso – Khedira hasta la delantera.
Otro punto fuerte, y que no puede pasar desapercibido, es la solidez defensiva que ha demostrado la zaga blanca en todos los encuentros, si bien es cierto que los centrales Pepe – Carvalho tendrán que estar muy atentos a realizar coberturas a sus laterales, principalmente a Marcelo por su mayor carácter ofensivo que defensivo.
¿Qué estilo es más estético?
No lo olviden, la belleza de la vida reside únicamente en el ojo de quien mira.
Cesar L. Perez
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