Jornada 22: Atlético de Madrid-Barcelona

Hermanos de carne.
No hay que dar demasiadas vueltas por Madrid para apreciar la mutua animadversión que se procesan desde tiempos ancestrales Atlético y Real Madrid.
En pocos campos de la Liga BBVA el odio contro el equipo blanco queda tan patente como en el Vicente Calderón. En contraposición, el desprecio hacia los colchoneros como equipo secundario de Madrid es todo un clásico en el entorno de Chamartín.
A pesar de todo, ayer Madrid entero era del Atlético de Madrid. Fueras por el barrio que fueras, desde La Latina hasta Cuzco, la gente vibraba con los goles de Forlán o Simao. Si a esto le sumas la versión más desdibujada del F.C. Barcelona, el gozo en el rostro de la gente madrileña era doblemente elocuente.
Hermanos de carne. Así puede resumirse la relación genética que ayer se respiró en la capital.
Ni Leo Messi, ni el gran Iniesta ni el gigante Ibrahimovic pudieron con la casta, pundonor y eficacia de los pupilos de Quique Sánchez Flores.
En el campo pudimos observar al Kun Agüero más creativo de la historia, por no hablar del anteriormente vilipendiado Perea. ¡Qué anticipación!
El equipo colchonero parece que comienza a dar color a una temporada gris. Su final de Copa y su partidazo de ayer lo avalan.
Al mismo tiempo, un Real Madrid a dos puntos del Barcelona. Y a falta de su duelo de pistolas en el Bernabeú. Nos referimos al de la Liga, claro (¿o quizás también al posible encuentro en la final de la Champions?).
Parece que el tándem Cristiano Ronaldo–Kaká comienza a funcionar. Aunqe sea a costa del colista de la Liga.
Mientras tanto, preparen las palomitas domingueras porque el camponato se pone calentito.
¡Hay Liga!

