Impera el sentido común… por una vez

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Alonso correrá en Valencia. LA FIA ha anunciado hoy que levanta la sanción de eliminar al equipo Renault del Gran Premio de Valencia (aunque le impone una sanción económica de 35.000 euros), tras escuchar las alegaciones de las partes implicadas; los abogados de la FIA, y los de Renault, así como las de la Federación Española de Automovilismo. La FIA había castigado al equipo francés con su eliminación del Gran Premio de Europa, que se disputará en Valencia la semana que viene, por permitir salir al coche de Alonso de boxes con las tuercas de una rueda mal colocadas en el Gran Premio de Hungria. La rueda se acabó desprendiendo del coche de Alonso y la FIA acusa a la escudería de causar peligro en la pista permitiendo que el coche saliera de boxes aún a sabiendas del problema que tenía.

La cuestión se basaba en dirimir el grado de negligencia y, sobretodo, de conocimiento, por parte de la escudería, con respecto al problema con la rueda cuando el coche salió de boxes. Los abogados de Renault alegaron que sólo los mecánicos podían conocer el problema, pero no los responsables de la escudería («el muro»), con quienes no tenían posibilidad de comunicación inmediata, y mucho menos Fernando Alonso, que iniciaba su vuelta totalmente ajeno a lo que iba a ocurrir en unas pocas curvas. ¿Hasta qué punto el incidente fue un lance de carrera, o existió negligencia por parte de Renault?

En cualquier caso, lo que estaba fuera de toda duda es que Alonso no tenía culpa alguna. De hecho, según demuestran las grabaciones de radio, él pensaba que tenía una rueda pinchada, y aminoró la velocidad para intentar volver a boxes. Alonso jamás fue consciente de que (nuevamente) le había colocado mal una tuerca en su rueda delantera izquierda, y por lo tanto nada se le puede achacar. En este sentido, la sanción a Alonso parecía totalmente injusta. Y además de injusta, no podía ser menos oportuna, porque la ausencia de Alonso privaría al GP de Europa en Valencia de su mayor gancho de público, en una temporada donde la asistencia a los circuitos ha caído drásticamente por la crisis económica (y seguramente también por la marcha deportiva del campeonato).

Se podría argumentar que si se demostrara que el equipo dejó salir el coche a Alonso a sabiendas del peligro que podía causar (si esto se demostrara, lo cual no ocurrió), la sanción era merecida, y que el piloto, como parte de una escudería, aún no siendo culpable, sino víctima del delito, tendría que acatar la sanción a su equipo, del mismo modo que un futbolista acata que no puede jugar una competición si su equipo es sancionado.

Lo que ocurre es que la FIA tiene un amplio historial de decisiones y multas discutibles, y entre ellas destaca, por ejemplo, la multa a McLaren por el caso del espionaje a Ferrari. En aquella ocasión, una vez probada (según la FIA) la culpabilidad de McLaren, se le impuso una fortísima multa económica y se le anularon todos los puntos de la escudería en el campeonato de fabricantes, pero se consideró que los pilotos (por aquel entonces Hamilton y Alonso) eran inocentes, y por lo tanto se les exculpó de la sanción. Es decir, McLaren podría correr sin acumular puntos, pero los puntos de los pilotos sí se computarían.

Si el criterio fuera que siempre que una escudería hace algo mal se sanciona la escudería y no al piloto, ¿no sería de esperar que tras en el caso de la rueda de Hungría, si se sospechara de la culpabilidad de la escudería (que era la presunción de partida de la FIA) y la inocencia de Alonso (que nunca estuvo en duda), la sanción fuera para la escudería sin afectar a los pilotos? ¿No hubiera sido más coherente que la sanción inicial cargara contra la escudería y liberara a Alonso de toda culpa, permitiéndole participar en la carrera de Valencia? No sé si esa sanción inicial hubiera sido más justa (yo creo que sí), pero desde luego sí habría sido más coherente. Y de paso, no habría destrozado gratuitamente las previsiones económicas de la organización en Valencia del Gran Premio de Europa, como ocurrió tras conocerse la sanción inicial de la FIA. En otras palabras: hemos pasado casi tres semanas de incertidumbre innecesaria, y de caída en la venta de entradas que hubiera sido evitable tan sólo con un poco de coherencia.

Al menos, al final, la FIA ha dado marcha atrás, y por una vez, ha imperado el sentido común. Más vale tarde que nunca. Pero la próxima vez, si el sentido común llega desde el principio, mucho mejor para todos.

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