
En primer lugar, y antes de comenzar la redacción del siguiente post, me gustaría pedir disculpas de antemano a todos los amantes y verdaderos expertos del atletismo por si encontraran alguna imprecisión entre mis palabras.
Sin embargo les diré que, más allá del atletismo entendido como mero deporte hoy escribo sobre unos sentimientos.
Emociones que me transmitió durante la noche de ayer Usain Bolt en una de las finales más apoteósicas y brillantes que han tenido lugar en los Juegos Olímpicos en su prueba predilecta: Los 100 metros lisos.
Antes de que diera comienzo la ansiada final muchos iluminados, basando sus especulaciones en las últimas carreras que Usain Bolt perdió ante su compatriota Blake, vaticinaron un final de ciclo de la estrella jamaicana en favor de su hermano caribeño.
Una suposición que obvió una máxima absoluta: el hijo del relámpago también requiere momentos para el descanso.
…Ayer, en plena defensa de su trono olímpico, no era el momento para la pausa, guiño a la cámara y gesto cautivador como preludio de lo que 9,63 segundos más tarde iba a ocurrir…
¡Victoria y gesta histórica para Usain Bolt!
Y es que, tras Carl Lewis, Bolt se convierte en el segundo atleta que dobla título en los 100 metros lisos.
¡GRANDE USAIN!
César Labrandero