FC Barcelona 2–1 Levante

Con el dulce sabor de los turrones y mazapanes todavía en nuestras gargantas afrontamos el esperado regreso de nuestro amado fútbol español. Nada mejor para reanudar la Liga que visitando al campeón.
Pep Guardiola, acuciado por las numerosas bajas de su plantilla, se ha visto en la obligación de reinventar un once titular de garantías que lograra una nueva victoria en su vertiginosa carrera hacia otro título liguero.
Así, hubo cambio de posiciones, Busquets y Abidal serían la nueva pareja de centrales, Mascherano resurgía en su papel de recuperador nato y Bojan tenía la difícil misión de emular a la pulga como “killer” del equipo. Siempre se ha dicho que las comparaciones son odiosas y esta no iba a ser menos…
Por su parte Luís García, técnico del Levante, llegaba al templo culé con la obligación clara de lavar una maltrecha imagen después del varapalo copero sufrido en el estadio Santiago Bernabéu.
El encuentro comenzaba como se esperaba, monopolio esférico del equipo catalán ante un equipo levantino que bien se conformaba con mantener la defensa de su portería.
Buen planteamiento táctico del estratega visitante, lejos de adelantar líneas que buscaran a su rival en el centro del campo, decidió acumular hombres cerca de su frontal, dos barreras de cuatro y cinco defensores desarbolaban cualquier intento blaugrana por abrir el marcador, chocaban una y otra vez los pupilos de Pep frente a la improvisada muralla valenciana.
Mayor podría haber sido el drama incluso, si los levantinistas hubieran aprovechado una de las dos ocasiones claras de gol que dispusieron en la primera mitad, no pudo ser y llegaron al tiempo reglamentario con un más que meritorio empate a cero.
Todo el buen hacer de los primeros 45 minutos se quedo en la caseta. Otra vez Pedro, el jugador canario aprovechó una jugada embarullada en el área para romper las tablas en el marcador frente a un Levante que parecía seguir relajado en las duchas del Camp Nou.
Ahora si el Barça era Barça, el juego fluía y las ocasiones se sucedían una y otra vez, tan solo el infortunio culé y el buen hacer del meta visitante evitaron que el encuentro quedara totalmente decantado.
De nuevo Pedro, a quien no parece gustarle las películas de suspense anotó otro gol que parecía iba a ser el de la tranquilidad. Nada más lejos de la realidad, a falta de diez minutos para el final Stuani recortó distancias en el marcador y provocó una ingrata nueva sensación en la parroquia blaugrana: nervios e intranquilidad, finalmente no se obró el milagro y como era de predecir el Barça ganó.
Mención especial para Xavi Hernández, “el cerebro culé” que con el encuentro de esta noche suma ya la friolera de 549 partidos con la elástica azulgrana e iguala a mitos del barcelonismo en lo que se refiere a encuentros disputados, y es que, al contrario que otros jugadores físicos sobre los que golpea el paso de los años, Xavi es un futbolista inteligente al que la madurez le trae, si cabe, mayor experiencia, pausa y saber estar sobre un terreno de juego.
Nuestra mas sincera enhorabuena gran capitán Hernández.
César L. Pérez

