¿Es Xabi Alonso la principal razón del buen juego del Real Madrid?


Pasteles y guindas rojas
por César Labrandero
Muchas han sido las voces que apuntan al regreso de Xabi Alonso como principal argumento y punta de lanza en la mejora del juego colectivo del Real Madrid.
Hasta el propio Carlo Ancelotti, técnico merengue, ha pedido públicamente la renovación del medio centro vasco y ha reconocido a colegas del mundo deportivo que Xabi Alonso es la llave del cambio en el devenir del conjunto madridista.
¿Qué hay de cierto en todo esto?
Una verdad suprema.
Les invito a que analicen conmigo como las virtudes técnico – tácticas del futbolista blanco han encajado a la perfección en el sistema de juego del preparador italiano.
Xabi Alonso – en otro ejercicio mayúsculo de inteligencia táctica – entendió a la perfección cual era la solución al problema de los blancos.
Los equipos rivales presionaban a los medios madridistas en la medular reduciendo el espacio existente a la mínima expresión posible y dificultando la circulación de balón hasta los delanteros.
¿Cómo se solucionaba este problema?
En las dos primeras acciones que recuerdo a Xabi Alonso con el balón entre sus piernas mandó sendos pases en largo rompiendo de esta manera el planteamiento inicialmente propuesto por los adversarios de comerse todos los espacios.
¿Saben por qué?
– Con la combinación de pase horizontal y desplazamiento en vertical el Madrid recupera la iniciativa de juego ya que las zagas rivales, previendo un posible pase al espacio, retrasan su posición.
– Los blancos ganan espacio en el centro del campo para que aparezcan, cuales flores en primavera, el talento de los Isco, Modric, Benzema y compañía.
Bien es cierto que se podría personalizar en la figura de Xabi Alonso la mejora que ha sufrido el Real Madrid en su juego desde que regresara el tolorrosa a coger el timón de la nave merengue.
Sin embargo, en mi opinión, es un error otorgar premios individuales y menciones personales en un deporte de equipo en el cual prima lo colectivo sobre particular.
No olviden la pugna, a brazo partido, que mantienen Iker Casillas y Diego López, por un puesto en el once titular, y que les ha llevado a rendir como auténticos titanes mejorando todavía más si cabe el nivel de ambos cancerberos.
Que no caiga en saco roto el buen hacer, expulsiones absurdas al margen, de toda la línea defensiva.
No desmerezcan la fe desmedida que muestran, en cada encuentro, los velocistas blancos – Ronaldo, Di María, Bale – para tirar una y otra vez desmarques a la espalda de los zagueros como si les fuera la vida en ello.
Recuerden amigos, detrás de cada reluciente guinda se encuentra un suculento pastel de merengue y nata.
César Labrandero.

