El Barça no pudo

Anoche asistí a un partido de fútbol que acabó en un especie de entierro.
En los días previos al encuentro hubo conjuras de lealtad a los colores blaugranas, los jugadores luciendo camisetas y rezando el lema de dejarse la piel sobre el verde del Camp Nou.
400 motoristas acompañaron al autocar de los jugadores hasta el estadio, como si fueran a la guerra a luchar contra la tribu del malvado Mourinho. Vaya, no iba a ser un día cualquiera.
Ese fue el primer problema para empezar, luego vendrían más. El Barça necesitaba precisamente un día cualquiera, un día más en la oficina hubiese bastado.
El equipo de Guardiola mostró a lo largo del curso anterior, y gran parte de éste, que es el mejor equipo del mundo. Se requiere un público feroz cuando eres un equipo menor, pero el Barça lo que necesitaba era la paz y el sosiego que ofrece la superioridad. No la hubo.
Todo auguraba que iba ser una noche distinta, nada más comenzar las “hostilidades” se vio un Barça espeso con la carga de la responsabilidad sobre los hombros de los jugadores encargados de crear, ante un equipo que venía para meramente estorbar.
Ante el compromiso previamente creado, el equipo de Guardiola se vino abajo, rendido por el descontento, perdía fuelle y fe, no venía el gol pero lo peor de todo es que tampoco tenía pinta de venir, ni ofrecía la esperanza de venir. Cada minuto que pasaba añadía un peldaño más hacia la cumbre inalcanzable, vaya, una agonía, interrumpido por un espejismo cuando Piqué marcó el 1-0 a falta de poco, demasiado poco. Y así se acabó, casi.
Todavía hubo tiempo para una decepción más. El Barça no permitió que el ganador festejase la gloria alcanzada en condiciones. Hubo un tipo con mal perder que decidió hacer saltar el riego (no automático) mojando así a los jugadores del Inter.
En fin, El Barça no pudo, eligió mal día para tener las luces apagadas. Sin embargo, aunque hay muchas formas de ganar jugando al fútbol, yo prefiero la versión del Barça aunque ganó el Inter con merecimientos suficientes. Yo pienso que el entorno culé planteó todo erróneamente de principio a fin y, creánme, lo sucedido sobre el césped tuvo que ver con lo que se creó sobre el papel. ¿Que se hizo con las mejores intenciones? Pues desde luego que sí. No obstante no hay sustitución para las causas naturales. Justo lo que faltaba anoche en el Camp Nou.
Michael Robinson

