

Porque son los mejores…
Minutos antes de que el balón echara a rodar, la afición culé presente en Wembley exhibía con orgullo aquella proclama que les ha hecho ser admirados a día de hoy en todo el mundo y miembros honoríficos del mañana en la gloriosa y eterna historia:
«WE LOVE FOOTBALL».
Sin importar cuan fiero pueda parecer el rival, desoyendo cautos consejos sobre aquellos que se dejan intimidar, el Barça es Barça y siempre juega a ganar.
Una concepción sobre el juego que según pasan los años gana adeptos con una velocidad impropia de estos tiempos.
Daba comienzo el encuentro con un Manchester United arrollador, como aquel adversario que sintiéndose inferior a su contrincante desea golpear primero sabiendo el duro castigo que más tarde recibirá. Presionaban, corrían y se anticipaban en todas las acciones del juego.
Transcurridos esos primeros minutos de vigorosidad inglesa, las aguas volvieron a su cauce. Pase tras pase y kilómetro tras kilómetro la capacidad física de los «red devils» mermaba sin piedad.
Con la fiera amansada era turno para que afloraran los artistas.
Xavi Hernández sacó escuadra y cartabón para dibujar un pase perfecto que el tinerfeño Pedrito se encargó de materializar en gol.
Antes de que se cumpliera el tiempo reglamentario Wayne Rooney puso las tablas en el marcador, pura anécdota mero espejismo.
Llegó el segundo periodo y consigo el tiempo para que se desatara la pasión.
«Toque a toque me enamoré de ti…» y al mundo entero nos cautivó.
Un FC Barcelona desatado, imaginativo, preciosista, bordaba el fútbol como solamente ellos lo saben hacer. Golpe encima de la mesa y grito a los cuatro vientos: ¡Aquí estamos! ¡Somos el mejor equipo del mundo!.
¿Hasta cuando durará todo esto?
Amigos, hasta que ellos quieran.
¡¡ENHORABUENA CAMPEÓN!!
César Labrandero