Atlético de Madrid 1-1 Almería

Duelo de Argentinos, con permiso de un Brasileño y un Español, en el Vicente Calderón.
Con el pitido inicial parecía abrirse la caja de los truenos, inicio fulgurante del Atlético de Madrid que a los cinco minutos ya había gozado de varias ocasiones claras para adelantarse en el marcador ; un José Antonio Reyes en plan estelar driblaba una y otra vez a su par defensivo, no había quien le parara y se postulaba como hilo conductor entre la defensa y la dupla goleadora que reaparecía para deleite y goce de todos los fieles parroquianos colchoneros.
Lejos de amilanarse, los almerienses no se descompusieron en ningún momento y siguieron en todo momento el plan que había ideado su técnico Juanma Lillo, seguridad defensiva y transiciones rápidas defensa – ataque buscando la velocidad de sus dos alas, Crusat y Piatti.
A la media hora de juego, una internada del checo Ujfalusi acababa con un centro medido al corazón del área que se encargaba de rematar el utrerano Reyes, un remate poderosísimo que habría firmado nuestro amigo Michael Robinson en sus mejores tiempos, ante el cual Diego Alves bastante hizo con rechazar, intervención que aprovechó otra vez el más listo de la clase, Sergio el “Kun” Agüero, para adelantar a los suyos en el marcador.
Parecía que se iba a llegar al descanso con ventaja en el marcador, cuando el otro gran protagonista del encuentro, el pequeño pero habilidosísimo Piatti, enganchaba una volea en la frontal del área que se colaba en las mayas atléticas y que hacía a más de uno cerrar el bocadillo, golpe de efecto en el mejor momento, en el descanso de un encuentro que había sido claramente dominado por los rojiblancos.
Cual bebida refrescante, en la segunda parte el equipo que dirige Sánchez Flores, parecía haber perdido todo su gas, su fuerza y su presión. Hecho al que colaboró mucho la ausencia de Reyes por lesión, el torrente de ocasiones de la primera mitad había pasado ya a la historia, apenas dos ocasiones contadas y mucha, demasiada pesadez en la piernas de los colchoneros.
Ante esta situación, el técnico almeriense decidió apostar por la victoria, sabedor de la ocasión que se le planteaba: cambió un medio centro defensivo por un delantero, decisión valiente que finalmente no tuvo sus frutos deseados. Empate final que da un punto a cada equipo y dos puntos más que vuelan del Calderón.
Y la semana que viene toca visitar el Santiago Bernabeu… que no se confíen los madridistas ante una victoria fácil porque ya sabemos que los colchoneros son capaces de lo peor pero también de lo mejor!¡
César L. Perez
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