Argentina 0 – 4 Alemania
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Alemania fue más máquina rodillo que nunca y pasó por encima de una selección argentina que en ningún momento ofreció sensaciones de poder llevarse el encuentro.
Joachim Low, seleccionador alemán, optó por alinear el mismo esquema táctico que venía siendo habitual en este Mundial: 4-2-3-1, mostrando galones de equipo grande, capaz de mantener su forma y estilo de juego a pesar de la gran identidad que ofrecía el rival de hoy.
Son un conjunto muy ordenado, en el que sobresalta por encima del resto de sus virtudes la perfecta ocupación de los espacios que mantienen durante todo el partido y que hace muy difícil la circulación y progresión con balón del equipo rival.
Por su parte Diego Armando Maradona optó por un 4-3-3 con Javier Mascherano como único medio centro encargado de la destrucción y creación del juego, papel que le quedó grande desde un principio, ya que no se trata de un jugador capaz de llevar el peso de un equipo importante en su aspecto ofensivo y ante tal situación, nuevamente Lionel Messi, se veía obligado a retrasar muchos metros su posición para ayudar en la creación de juego, abandonando así su posición natural cerca del área y donde realmente es un jugador determinante.
Únicamente tardaron tres minutos los alemanes para poner a su equipo por delante en el marcador. Al mas puro estilo germano, Müller, una de las sensaciones de este torneo, aprovechó una jugada a balón parado para adelantarse a la zaga albiceleste y colocar el 0-1 en el marcador.
Los argentinos demostraron una tremenda ansiedad desde ese momento, y no pudieron emprender reacción alguna quedando sometidos una y otra vez al control de los alemanes que incluso pudieron ver ampliada su ventaja tras desaprovechar ocasiones muy claras de gol.
Reanudado el segundo tiempo, parecía que los pupilos de Diego Armando Maradona iban a ganar en protagonismo asumiendo mayores riesgos defensivos, adelantando líneas y acumulando mas jugadores en campo contrario, pero mucho mas lejos de la realidad los alemanes utilizaron tal situación para demostrar una vez mas que dominan a la perfección el juego al contraataque y que con espacios por delante son un equipo letal, los goles teutones fueron llegando a medida que avanzaba el partido hasta lograr un contundente y sonrojante 0-4.
Cabe destacar la falta de juego colectivo y ansiedad demostrada por Argentina y la contundente verticalidad del equipo alemán.
Mención especial para Schweinsteiger que fue el verdadero mariscal del centro del campo y auténtico motor de su selección.
Confiemos en el buen hacer del equipo español porque posiblemente estemos ante el partido de revancha más interesante de los últimos años en un campeonato.

