
En estos días me encontraréis de vacaciones en mi querido Biarritz (por cierto un gran pueblo de Rugby) y estoy reflexionado acerca de un año duro; no obstante tenemos la sensación de haber aportado algo al Rugby Ibérico y le hemos ofrecido un porvenir que pinta realmente excitante con varias candidaturas nuevas para participar en la SIR la temporada que viene. Sí, aumentaremos el número de franquicias, también habrá sorpresas, puedo decir que lo más probable es que la SIR abrirá el abanico geográfico de su competición.
Todavía tengo presente la última asamblea de la FER, aún no comprendo el porqué del calendario creado. En más que una ocasión he preguntado personalmente al Presidente qué tenemos que hacer para entrar en el paraguas de la Federación: es cierto que el Sr. Mandado me ha contestado y yo he trasladado los requisitos necesarios a las franquicias y ellos por su parte no ven mayores impedimentos. Sin embargo ha sido imposible cumplir con los requisitos en tan poco tiempo (aprox. 3 semanas) para acudir a la asamblea ya acreditados. Por lo tanto la petición de crear un calendario razonablemente viable para englobar ambas competiciones ha sido ignorado, o al menos rechazado. No logro comprender qué mal hace la SIR, por dónde hacemos daño, o a quién y por qué. La FER acaba de perder una magnífica oportunidad para tener dos competiciones, la tradicional y la SIR conviviendo en armonía.
Creo que el Sr. Mandado esta siendo mal aconsejado; el status quo del Rugby español de los últimos años tampoco ha estado repleto de éxitos en lo deportivo ni en lo económico. Mientras otras naciones europeas están abriendo sus horizontes de acuerdo con la petición del IRB hacia el profesionalismo y la creación de nuevas competiciones, la FER acaba de dar la espalda a una competición nueva y profesional, con el apoyo de la televisión y un programa Magazine (hemisferio rugby) elevando la conciencia del deporte ante el gran público. ¿Qué mal habremos hecho para que la Federación ignore la evidencia? Después de muchos meses de cordiales conversaciones con el presidente aún soy incapaz de entender por qué no hace un calendario (aunque seguramente diría que él no hace el calendario) para que los dos podamos felizmente vivir y dejar vivir y, lo más importante, dejar al Rugby evolucionar.
Evolucionar lo va a hacer la SIR, y tendremos que poner nuestro calendario nosotros donde más le convenga a nuestras franquicias, y no sé yo si eso resultará bueno para la división de honor.
La verdad es que hay cosas que me cuesta horrores comprender. Lo que sí he logrado comprender es por qué estamos como estamos en el Rugby español.