Milán 1 – 1 FC Barcelona: Ahogados en su propia estrategia

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Demasiadas veces la misma película…

por César Labrandero

¡Ambientazo espectacular en San Siro!

Cientos de gargantas “rossoneras” jaleaban a un Milán que quería demostrar – ante los ojos de todo el mundo – que tras muchos años navegando a la deriva podían volver a jugar, de tú a tú, con los grandes de Europa en Champions.

Daba comienzo el encuentro y según transcurrían los primeros minutos aquellos fantasmas del pasado llamaban a la puerta de los jugones catalanes. Todo hacía indicar que el Barça acabaría varado y ahogado en su propia estrategia.

Me explico.

Que nadie malinterprete mis palabras porque aquello que he elogiado hasta la extenuación, vanagloriado en tantas ocasiones y jurado amor eterno para toda una vida no será objeto ahora de ninguna crítica destructiva.

Sigo pensando que el estilo de juego – control, toque y movimiento – que profieren los catalanes es el idóneo para vencer en la mayoría de partidos que dispute el FC Barcelona.

Aún gozando del mejor sistema de juego considero que ha llegado el momento oportuno para afrontar un “restyle” del dogma culé que sea capaz de adecuarse a las exigencias que les están planteando la mayoría de rivales.

El abuso del pase horizontal – sin terminar en finalización – favorece a las defensas contrarias para que recuperen posición de inicio y genera además más pérdidas de posesión de las debidas con el consiguiente sufrimiento excesivo de los azulgranas ya que su complexión física no les permite realizar grandes esfuerzos defensivos.

El planteamiento táctico – defensivo del Milán asfixio, ahogó y neutralizó – durante buena parte de la primera mitad – el mejor despliegue futbolístico de un FC Barcelona incapaz de penetrar el sistema de ayudas y coberturas posicionales propuesto por los italianos.

Además, en caso de que les pareciera rácana y propia de equipo pequeño toda virtud defensiva, el despliegue táctico – ofensivo que propusieron los locales fue sencillamente espectacular.

Basaron su ataque en dos estrategias de juego:

1. La carrera y los espacios. Sabíamos que uno de los principales argumentos del Milán es la velocidad con la que se despliegan sus atacantes. El milimétrico golpeo y buena visión de juego que atesora entre sus botas Montolivo buscaba, una y otra vez, la espalda de la zaga culé .

2. Cuando la buena disposición táctica del equipo del Tata Martino les impedía llevar a cabo el plan principal optaban por una variante igualmente eficaz: balones en largo para que Robinho viniera a recibir – arrastrando consigo a los defensores azulgranas – y se generara, de esta manera, un espacio que los hombres llegadores desde segunda fila pudieran aprovechar.

César Labrandero.

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