
Myron Markevych, el hasta hace poco desconocido entrenador del Dnipro ucraniano, señaló en la previa del partido de ida de las semifinales de la Europa League ante el Napoli que se consideraba con un 40 por ciento de opciones de alcanzar la final de Varsovia. Obviamente concedía un 60 por ciento de posibilidades a su rival italiano.
Hace 26 años que el Napoli no alcanza una final (se alzó con la antigua Copa Uefa en la campaña 1988-89 con un estelar Diego Armando Maradona a los mandos), por lo que la presión para el club presidido por Aurelio de Laurentis es enorme. Tanta, que tras el pírrico empate a uno cosechado en el choque de ida, saltó iracundo para protestar por unas decisiones arbitrales discutibles. «Si la UEFA quiere que el Sevilla gane la Europa League, pues que nos lo diga y nos paramos», llegó a decir de forma tremendamente desafortunada.
Lo cierto es que las tornas se han cambiado y con el partido de regreso a disputarse en tierras ucranianas, el apurado es el Napoli. Por historia y presupuesto. El Dnipro ha perdido tan sólo dos partidos de 17 en esta temporada y ha tumbado a conjuntos de envergadura y trayectoria potente como son los casos del Olympiacos, Ajax y Brujas. Si el Napoli va a convertirse en la siguiente víctima propiciatoria está por verse.
Necesidad de plata para el Napoli
El equipo italiano tan sólo se ha concedido una alegría de perfil bajo en una temporada donde la inversión económica ha sido muy grande, por lo que no resulta inapropiado hablar de ciertas urgencias. En el pasado mes de diciembre venció a la Juventus por penaltis en la Supercopa de Europa. En la Copa de Italia, la Lazio le eliminó en semifinales y en la Liga ya hace tiempo que se quedó a mitad de camino. Tras vences por tres a cero al AC Milan en la última jornada liguera, aspira a acabar el campeonato entre los cuatro primeros clasificados.
El Dnipro, por su parte, puede considerarse con los deberes cumplidos tras firmar una temporada brillante en Europa. Sin embargo, el hecho de saberse haciendo historia no colma las aspiraciones. El tanto de Seleznyov que valió para compensar el precedente de David López no es para despreciarlo. Ni mucho menos.