

Terminará jugando, ya lo verán…
por César Labrandero
Desde que el 27 de junio de 2013 se concretara el fichaje de Isco por el Real Madrid una corriente de ilusión y esperanza abrió con la fuerza de un ciclón las puertas del Santiago Bernabéu.
¿Qué aportaba realmente Isco a la disciplina merengue?
¡Magia!
Sí, así es. Isco es uno de esos pocos futbolistas que podemos calificar como diferentes. Sus acciones nunca pasan desapercibidas en un terreno de juego: un pase, un control, una transición defensa – ataque, cualquier acción técnica ejecutada a la perfección que bien hacen merecer el desembolso de una entrada.
Siendo tan extraordinario futbolista ¿por qué no termina de hacerse con un puesto fijo en el equipo titular del Real Madrid?
Como ya hemos comentado varias veces en este blog, Isco tiene un hándicap defensivo concerniente a esa segunda acción de recuperación cuando pierde la posesión del balón.
El futbolista de Arroyo de la Miel parece no terminar de encajar en el esquema táctico de Ancelotti que exige una posición activa cuando el adversario roba el esférico.
En el lugar de perder y presionar de ipso facto para hacerse de nuevo con el control del esférico Isco comete el error de lamentarse o quedarse pensativo esos segundos que resultan completamente determinantes para que su línea en el once del equipo no sea superada.
¿Cuál es la solución?
Como todos ustedes sabrán el Real Madrid está todavía en fase de construcción, Ancelotti apenas lleva unos meses al frente del Real Madrid, y sigue en la búsqueda de ese famoso equilibrio ofensivo – defensivo que se ha colado las últimas semanas en todos nuestros hogares.
Pues bien, en mi opinión, la presencia de Isco en el esquema titular del Real Madrid pasa por 2 factores:
1º Que los blancos encuentren esa armonía en las botas de otros jugadores lo que liberaría defensivamente a Isco y dando rienda suelta a toda esa creatividad.
2º Una adaptación de las condiciones futbolísticas del malagueño a estas exigencias defensivas.
No desesperen amigos, estamos ante un futbolista tocado por la varita de los genios y que ha sido irremediablemente llamado por el destino a convertirse en un crack mundial.
Terminará jugando, ya lo verán.
César Labrandero.