
Mark Webber está viviendo su mejor temporada tras 5 podios y una victoria, todo ello a punto de no suceder jamás debido a dos dramáticos episodios de su carrera. El primero, recordado por todos, el accidente de Le Mans en 1999 donde el monoplaza voló sobre el asfalto del circuito. Y el segundo durante el último invierno cuando un todoterreno se lo llevó por delante mientras montaba en bibicleta en Tasmania.
Red Bull tiene el mejor coche de este mundial y también a los mejores pilotos para el monoplaza. Los más finos, lo más elegante en su conducción.
Más de un equipo se ha fijado en este experto piloto para incorporarlo a sus filas. Es el caso de Renault. Los derechos de Webber están en posesión de Briatore, y las ganas de Alonso en Ferrari, así que… «bye, bye Red Bull»