
Divino problema…
Una cascada de rumores y cuchicheos corrían como la pólvora, por toda la capital española, ante la primera gran decisión de Carlo Ancelotti como técnico del Real Madrid
Iker Casillas compartía banquillo con los suplentes y su puesto en el terreno de juego lo ocupaba Diego López.
Analizando técnica y tácticamente las cualidades futbolísticas de ambos guardametas considero que Diego López es mejor cancerbero que el capitán de la selección española pero, y dicho lo cual, yo siempre apostaría por tener a Iker Casillas como titular entre los once elegidos.
Ciertamente incomprensible, ¿no les parece amigos?
Me explico.
Llámenlo suerte, ángel, fortuna o mera casualidad del destino…
Sea como fuere y fuere como sea lo único cierto es que Iker Casillas posee un áurea especial y diferente al resto de los guardametas que militan hoy en día en el panorama futbolístico nacional e internacional.
La existencia de pactos secretos firmados bilateralmente entre dioses y el cancerbero mostoleño son la única razón “lógica” que otorga explicación a tanto milagro del español bajo los palos.
Así se entiende que cuando los rivales están a punto de esbozar una sonrisa y gritar a los cuatro vientos la palabra mágica del gol, “El Santo” siempre surge con una mano, un pie o el último milímetro de sus dedos para abortar cualquier situación de peligro bajo sus dominios.
¿Iker Casillas o Diego López?
Divino problema.
César Labrandero.