
Guerreras de oro.
Antes de comenzar la redacción del siguiente post me gustaría pedir disculpas de antemano a todos lo amantes y verdaderos entendidos de este deporte por si encontraran alguna imprecisión técnica entre mis palabras.
Sin embargo, dicho lo cual, más allá del mero deporte entendido como tal hoy les escribo sobre de unos sentimientos:
Orgullo al ver como nuestras guerreras del waterpolo se alzaba al primer peldaño del pódium mundial y bañaba a todo un país con el dulce sabor del ansiado dorado.
Satisfacción por el inmenso trabajo que estás chicas llevan bajo sus espaldas y que ha permitido la evolución del undécimo puesto conseguido en los mundiales de Shangai 2011 al primer puesto en Barcelona 2013.
Emoción al entender que nuestras chicas le han robado a la historia un pedacito de gloria y lo han hecho suya para los anales de la memoria.
Un triunfo dedicado, de manera especial, a todos los aficionados que un día decidieron seguir los colores de un deporte minoritario, para aquellos que sufrieron con la derrota y lloraron con la victoria, para los niños a los que estas jugadores les han enseñado lo grande que es soñar.
César Labrandero.