Bayern Múnich 4 – 0 FC Barcelona: Los alemanes no entienden de faroles…

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Valor y al toro.

por César Labrandero

Es de sobra conocido por todos aquel dicho popular que clama contra la mala suerte producida en los días como ayer, en tirar balones fuera para no asumir errores propios y en esconder la cabeza bajo la tierra a fin de que la tempestad desaparezca…

Así, donde otros ven gatos negros, espejos rotos, escaleras en el camino o complots arbitrales… yo solo encuentro hechos y explicaciones.

Comencemos.

¿Por qué perdió el FC Barcelona?

Inmediatamente después de lanzarles esta pregunta me llega a la mente el recuerdo de una contundente afirmación: Jupp Heynckes, entrenador del Bayern Múnich, “Conozco al Barcelona tan bien como a mi propio equipo»

Noventa minutos de sufrimiento e infausto recuerdo para todos los españoles ha quedado claro que nuestros vecinos europeos no entienden de picaresca ni de faroles. Lo que dicen, lo hacen.

Fraguaron su estrategia a partir del elemento futbolístico por el cual se sentían netamente superiores a sus ilustres invitados: Contundencia física.

Sabedores los alemanes que en un combate cuerpo a cuerpo – por la posesión del esférico – podían salir mal parados decidieron replegar velas en campo propio, ocupar todos los espacios y cerrar cualquier posible línea de pase que impidiera la asociación entre los pequeños del Barça.

Así, con los jugones catalanes maniatados, tan solo había que esperar a un mal control, un pase que no llegara a su receptor o un robo de balón por parte de la majestuosa dupla – Javi Martínez / Schweinsteige – para que las balas bávaras hicieran su estelar aparición.

Espectacular capacidad mostrada por el Bayern Múnich para transitar defensa – ataque devorando todos los metros que quedaban a la espalda de la zaga blaugrana.

Siendo las rápidas contras locales el particular acicate para los chicos de Vilanova la condena llegó en forma de balón parado y juego aéreo.

¿Y ahora qué?

Parece haberse creado una corriente espiritual en España que aboga por un milagro celestial que permita a los nuestros jugar el próximo 25 de Mayo la final de Wembley.

Personalmente prefiero cambiar los fenómenos divinos por actos terrenales.

Amigos azulgranas: Valor y al toro.

El Camp Nou tendrá la última palabra.

César Labrandero.

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