
El encuentro comenzaba con un claro dominio por parte de los Alemanes, acaparaban por completo la posesión de balón, disponían de las mejores ocasiones de gol y apenas sufrían en su parte defensiva.
Con este panorama, ante la superioridad técnica y táctica de los jugadores teutones los pupilos de Fabio Capello únicamente podían recurrir al orgullo y las ganas de verse entre los ocho mejores equipos del planeta, pero cuando enfrente está una selección como Alemania hay que poner algo más que ganas para poder derrotarla.
Alemania es un conjunto ordenado, que con su juego posicional ocupa a la perfección todos los espacios, muy dinámico y que como ayer quedó demostrado sale fenomenal al contraataque.
Por el contrario Inglaterra que aunque tiene jugadores de gran nivel como emplea todavía un fútbol arcaico de elaboración pobre, se basan en golpeos largos a los delanteros o en centros laterales al área de sus extremos, carecen de un medio centro que esté capacitado para iniciar el juego del equipo, circunstancia por la cual Lampard o Gerrard se ven obligados a retrasar sus posiciones y abandonan las inmediaciones del área que es donde realmente crean peligro y son jugadores determinantes.
Los jóvenes Alemanes dieron en el día de ayer una lección de buen juego a los veteranos y experimentados Ingleses quedando demostrado que necesitan un cambio generacional y un estilo de juego adaptado al futbol moderno de hoy en día.
Polémicas arbitrales al margen en el partido de ayer ganó el mejor.