España 2 – 1 Uruguay: En la tierra del “JOGO…» TIKI – TAKA.
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Que buenos son…
Sarna con gusto no pica.
Efectivamente amigos, nadie se lamentará hoy por haber tenido que hacer uso de una doble ración de café para espabilar el ánimo después de una noche con menos horas de sueño de lo habitual porque el encuentro de anoche frente a Uruguay fue un soberbio espectáculo de fútbol total.
Ante la baja por lesión de Xabi Alonso, Vicente del Bosque decidió reestructurar el equipo retrasando la posición de Busquets – situado por delante de la línea defensiva – y dando entrada a otro jugador de corte asociativo con una gran llegada al área rival: Cesc Fábregas.
Con estas modificaciones tácticas sacábamos del baúl de los recuerdos aquél exitoso 4-1-4-1 que patentara, en la Eurocopa de Austria – Suiza, Luis Aragonés.
Los chicos de La Roja siguieron a raja tabla el mismo estilo que nos ha hecho grandes, campeones e inmortales: Amamos el balón, lo mimamos, cuidamos y recelamos de compartirlo con nadie
Estas son nuestras señas de identidad y las llevamos a cabo indiferentemente de quien sea el rival.
Ante la manifiesta incapacidad celeste por arrebatarnos el control de nuestro aliado esférico, los jugadores uruguayos únicamente podían hacer de meros espectadores de lujo acompasando con palmas los olés que se escuchaban desde las gradas.
La recompensa a tanta superioridad balompédica la pondrían el tinerfeño Pedro y Roberto Soldado culminando una gran acción colectiva.
El gol de los charrúas en los minutos finales del encuentro – anotado por Luis Suárez de falta directa – no hacen sino maquillar el marcador de una diferencia abismal en el juego.
César Labrandero.

